Manejo de Pasturas: Arranca una Temporada Clave

Las pasturas subtropicales inician su periodo de crecimiento en la región. Ahora bien, ¿estamos capacitados para eficientizar su producción?

Por Juan José Ventura, Médico Veterinario (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

Es una característica biológica que todas las pasturas subtropicales comiencen en estas latitudes su periodo de crecimiento. Frente a esto, es importante eficientizar su aprovechamiento con toma de decisiones, trabajo y conocimiento. 

Al ser las mismas un recurso económico, resulta imprescindible pastorearlas de la mejor manera posible con el propósito de generar una mayor rentabilidad. Uno de los puntos cruciales para ello es la planificación y el control permanente de su utilización. Si se favorece al buen volumen y calidad -que se dan en un corto periodo de tiempo por el rápido y exponencial crecimiento-, generaríamos mayores ganancias, con una determinada categoría a sabiendas de sus requerimientos.

Como consecuencia de estas características o cualidades, lógicamente su consumo implica un número importante -o mayor del que estábamos acostumbrados- de animales pastoreando al mismo tiempo. La modalidad de potreros únicos, pastoreos continuos de baja o lenta rotación, va en sentido opuesto a un uso eficiente de todas estas pasturas o forrajeras sea cual fuere.

De manera que los parcelamientos económicos a través de boyeros eléctricos -haciendo lo que desde hace tiempo realizan los invernadores y tamberos con sus praderas, muchas en base a alfalfa y promovidos por INTA o privados- muestran beneficios contundentes. En el caso de las pasturas subtropicales, el concepto es igualmente válido, porque en definitiva los principios son los mismos y los podemos simbolizar con la palabra “tiempo”: tiempo de recuperación o descanso -el más importante- y tiempo de pastoreo o permanencia. Otras variables como presión e intensidad de pastoreo -esta última ligada al tiempo del mismo-, deben siempre dejar un remanente suficiente como cobertura para su posterior y pronto rebrote.

Potreros con malas prácticas de manejo, sobrepastoreados, con malezas, renovales, subpastoreados y hasta peladales conllevan a un ajuste hacia abajo de la carga y consecuentemente menos producción. A su vez, afectan la persistencia de las pasturas degradando los suelos -en cría principalmente- y retrasando la ganadería. La pregunta es: ¿estamos capacitados en estas tecnologías blandas o de proceso, o sólo en aquellas de insumos? En lo que respecta a las recrías y terminación, la eficiencia es notable.

Como conclusión, podemos decir que, con trabajo, conocimiento y capacitación del personal -a través de un aprendizaje permanente en el manejo de pasturas, el cual es complejo por las condiciones cambiantes tanto climáticas como biológicas-, las tomas de decisiones podrán convertirse en cuestiones diarias y no en meras recetas. 

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