EL ROBO AL QUE NOS HAN SOMETIDO: NUEVA EDITORIAL DE LA SRJM

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Las mujeres y hombres de campo conviven con las inclemencias del tiempo, un riesgo que tiene aprendizajes milenarios en el mundo y particularmente en nuestro país. El desarrollo de una industria a cielo abierto como la nuestra une las virtudes de la tierra y generosidad del cielo. Por supuesto, la tecnología ha ayudado en mucho y vaya si lo ha hecho.

Pronósticos y estudios nos ayudan en parte de lo que puede suceder. Pero, estas cuestiones meteorológicas son inmanejables y sólo se pueden administrar sus consecuencias. Así, los ciclos de sequía y lluvias, sumados a las heladas tempranas y tardías, son parte del pasado, presente y futuro en nuestra actividad.

Pero, los efectos que conllevan los riesgos naturales a los que la producción agropecuaria se expone es insignificante al daño que producen la ignorancia, necedad, falta de diálogo sincero y constructivo, concentrar poder en base a la recaudación, endeudamiento y derroche de recursos, que han desembocado en la crisis social que vivimos y que indudablemente se profundizará.

Estamos afligidos. Este año va a quedar demostrada la importancia del aporte de la agricultura en nuestro país, también quedarán en evidencia décadas de despilfarro que tanto gobierno como oposición han permitido. Desdoblamiento cambiario, retenciones record mundial, leyes de emergencia manejadas políticamente y limitadas a pocos, intervención de mercados, inseguridad jurídica, intromisión en otros poderes, creación constante de impuestos. En este listado de desaciertos sí se han destacado y son expertos en la materia.

Quienes hoy nos gobiernan llevarán de por vida marcas de números horroroso: 28.900.000 argentinos son pobres o indigentes, entre los que lamentablemente se incluyen a más de 5.500.000 niñas y niños menores de 14 años, sumado a más de 100% de inflación con salarios de miseria y el consecuente deterioro de la sociedad y la economía del país. Esto no excluye a la oposición, partícipe necesario para que todo esto suceda.

Ya no les alcanza con cambiar los discursos y acomodarlos a encuestas. Los ciudadanos de a pie no les creen nada. Se nos cierra la garganta al escuchar que “esto no cambiará más”. Cuando un pueblo pierde la esperanza los jóvenes emigran, Ezeiza es la salida para nuestros hijos y nietos que prefieren padecer afuera a criar sus familias en su tierra natal.

Señores congresistas, les pedimos que trabajen, para eso se han postulado y los han elegido. Si no pueden, la salida no es la renuncia. Estamos para colaborar, pero también para controlar que legislen para el bien de la ciudadanía de hoy y mañana. No hay lugar para las ambiciones personales y la doctrina partidaria. Tampoco para senadores, diputados y dirigentes políticos que no han dejado de crecer patrimonialmente en la función pública o vinculados a ella, a costa de un pueblo entero que ve disminuir su calidad de vida y su proyección de futuro.

Ustedes mismo crearon la trampa en la que estamos metidos y la víctima es la sociedad en su conjunto, que aprenderá lamentablemente con más crisis y malos momentos, pues nada es gratis para siempre. El precio de subsidiar todo, emitir indiscriminadamente, ahogar con impuestos e inflación al asalariado, al comerciante y al empresario desde municipios, provincias y nación, bajar la calidad de la educación y la salud, crear una biblioteca jurídica de derechos para delincuentes, corromper la estructura estatal en todos sus niveles y meter a toda la Argentina en una grieta que nos desunió por sus ambiciones personales.

Desde las distintas entidades que integramos les hemos acercado propuestas, infinidad de veces, en lo que sabemos hacer: trabajar. Nosotros conocemos realmente como producir mejor en nuestra actividad. No pongan más trabas. No piensen más en su próxima candidatura, que debería estas avalada por los logros y aciertos que no tienen. Los vamos a ayudar a legislar, para ello deben saber escuchar más allá del castillo de naipes que han construido en estos últimos 40 años. ¿Vamos a despreciar otra oportunidad más o van a seguir hipotecando el futuro con el mismo robo al que nos han sometido?