ESTADO DE SITUACIÓN DE LOS SUELOS EN EL NORTE DE CÓRDOBA

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A continuación, la entrevista completa a José Fortunato (socios de la SRJM y miembro del Grupo Tiere).

>> Ingeniero, ¿cómo afectó la sequía a los suelos del centro/norte de Córdoba?

>> Hay que tener presente que el suelo es un organismo vivo que, aparte de sus componentes geológicos, tiene microorganismos, que son los que van transformando la materia orgánica y los minerales en distintos componentes, para que puedan ser absorbidos por las plantas. La sequía afectó negativamente en estos organismos ya que no se pudieron generar buenas coberturas en las rotaciones. Hubo también un aumento de temperatura del suelo, que mermó la actividad biológica y por ende su respuesta en la nutrición de los cultivos.

>> ¿Qué estrategias disponemos para remediar estas condiciones del suelo? 

>> Una de las más importantes es hacer una rotación de cultivos adecuada. De acuerdo a los balances de materia orgánica y a las pruebas de mineralización que han realizado diversos técnicos, entre los cuales me incluyo, las tasas de mineralización de esa descomposición de la materia orgánica es bastante alta. En algunos casos, supera el 4, 5% o hasta más de porcentaje anual. Entonces, sí o sí hay que tener una rotación de cultivos equilibrada, que sea sustentable y que sea rentable. Con respecto a esto, hay que tener en claro que estos balances, que por más que uno tenga, por ejemplo, un monocultivo de maíz, que se supone que hace un gran aporte de materia orgánica y de rastrojo al suelo, no logra equilibrar la tasa de mineralización, el consumo anual que tienen todos los organismos del suelo que se alimentan de esa materia orgánica. Entonces, sí o sí es deseable, es necesario, tener cultivos durante todo el año, tener raíces vivas y aporte de materia orgánica durante todo el año. En algunos momentos, ese cultivo era el trigo, pero estos años fue un poco más complicado. De acuerdo a nuevas experiencias que tenemos, los cultivos de servicios son los responsables de mantener la actividad biológica con sus raíces vivas y de hacer los aportes necesarios de materia orgánica en la rotación entre los cultivos de renta, que para la zona son básicamente dos: la soja y el maíz. Entre ellos dos, es necesario, es deseable, que tengamos cultivos de servicio. Para poder lograrlo, hay que desarrollar técnicas de oportunidad de siembra de mezclas de especies. En esto es muy valioso lo que viene desarrollando el Grupo Tiere, con los distintos ensayos y pruebas de hacer cultivos asociados desde un inicio, para ya contar con cultivos de servicio que están medianamente deprimidos y son acompañantes de cultivos de renta. Cuando el cultivo de renta ya merma su condición porque se aproxima a la cosecha, los cultivos de servicio realmente toman una importancia significativa y no es necesario volver a ingresar a los lotes a hacer una siembra al voleo. Estas experiencias del Grupo Tiere son más que alentadoras.

>> ¿Qué perspectivas hay en la región tras las últimas lluvias caídas?

>> Hay que lograr un equilibrio de lo que estamos manejando. Todo este tema de pérdida por mortandad de los organismos del suelo, sumado a eso, a no tener una rotación equilibrada, a un menor aporte de rastrojo en la rotación, de no tener las coberturas necesarias, más el paso de maquinaria repetitivamente, hemos encontrado que en muchos lotes y diferentes campos dentro del norte de Córdoba se encuentran con cierto grado de compactación y pérdida de la infiltración. Para que tengamos una idea, el 47% aproximadamente de lo que es el suelo es la parte geológica, y más o menos entre un 5% a un 3% o menos es la materia orgánica. El otro 50% son gases, básicamente oxígeno y dióxido de carbono, que hacen a la vida del suelo. Entonces, en la medida que tengamos la porosidad, vamos a tener una muy buena infiltración. Me ha tocado hacer comprobaciones en distintos lotes en los que fui consultado, donde me encuentro que hay muchos lotes que, por todo esto que he mencionado, la velocidad de infiltración de agua de lluvia en esos suelos, que está relacionada directamente a la porosidad, apenas llega a un 20, 25, 30, excepcionalmente un 40 milímetros de una lluvia caída. Eso quiere decir que de una lluvia, supongamos, de 100 milímetros por hora, solo infiltran entre un 20% a un 40% de ese milimetraje. El resto desgraciadamente escurre y al que tiene realizadas las curvas de nivel y las terrazas, esa agua sale en forma ordenada y en los tiempos previstos por la sistematización. Pero es agua que no está disponible para el cultivo y es agua que realmente se pierde. Y hay que tener en cuenta que eso es plata, que eso es producción y que en definitiva es renta. Entonces, si uno compara un suelo bajo monte que tiene tasas de velocidad de infiltración arriba de 150, 180, 200 milímetros por hora, estamos observando la pérdida de agua con la pérdida de renta y los problemas que esto trae acarreado en el manejo de la cuenca. Entonces creo que es muy importante hacer análisis de cómo está la infiltración, de cómo está la compactación de los suelos y hay una serie de herramientas disponibles para ir solucionando este problema.

>> ¿Qué nos puede decir en cuanto a los gases que hacen a la vida del suelo?

>> Todos esos gases que representan hasta el 50% del suelo, necesitan salir por los poros para que ingrese el agua de lluvia. Es como una botella: si no sale el aire que está dentro de la botella, que supuestamente está vacía, pero no está vacía, sino que tiene aire y que debe desalojar el aire para que entre el agua, exactamente lo mismo pasa en el suelo. Es como una esponja, una esponja de cocina, que está recién comprada, nuevita. Es algo sumamente esponjoso, lleno de aire y que tiene una capacidad de inhibición muy alta de agua. Cuando esa esponja ya está aplastada, achatada, compactada, el agua está en relación al aire y a la esponjosidad que tenga la misma. Para el suelo, es más o menos la misma consideración.