LAS COSAS COMO SON: NUEVA EDITORIAL DE LA SRJM

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En el tiempo que pasó entre este nuevo número y el anterior de nuestra Revista sucedieron muchísimas cosas en la vida de todos nosotros, pero me quiero referir a dos momentos que marcan el lugar en el que estamos y hacia dónde nos dirigimos. 

En septiembre pasado desarrollamos con mucho esfuerzo y gran orgullo nuestra 74º Expo Rural, Comercial y de Servicios, en el marco de las primeras aperturas y la vuelta de eventos presenciales con protocolos gestionados.  

No quiero escribir una palabra más sin dejar de agradecer a quienes nos apoyaron de una u otra manera y formaron parte de un evento tan importante para todos nosotros y las comunidades que integramos. Destacar la gran asistencia de productores, el gran protagonismo de las cabañas en esta edición, como así también las marcas y entidades que una vez más acompañaron y nos distinguieron con su participación.  

Y también, para resaltar, el correcto comportamiento de los asistentes, el personal de los expositores, que vistieron de color los tres días, sumado a las autoridades de diversos estamentos y organizaciones, que se hicieron presentes y, por supuesto, felicitar a todos los socios y colaboradores que formaron parte de la organización.  

Tenemos grabada en nuestras retinas las expresiones de alegría, perceptibles incluso detrás de los barbijos, provocadas al vernos de pie y activos, cosa que nos dio aún más fuerzas para saber que nunca hay que bajar los brazos. De eso estamos hechos, de poner lo mejor de cada uno y avanzar hacia un mismo norte trabajando, con empuje y con la responsabilidad asumida en pos de un objetivo en común.    

El otro momento, por todos conocidos, fueron las Elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), que se desarrollaron justamente el domingo siguiente a nuestra Expo. Un nuevo hito en nuestra historia democrática como Nación y otro capítulo para los tiempos que vendrán. Sin entrar en análisis político de las internas o fuerzas partidarias, es importante afirmar la esperanza que nos deja el poder corroborar en gran medida que ese ejercicio republicano tenga el poder de generar movimientos. El temblor desatado luego del 12 de septiembre no tiene un único destinatario; debe verse como la resultante de lo que no se quiere para un futuro común.  

En la previa a esos comicios fuimos escuchando todas las voces, tanto a los políticos en campaña como a funcionarios en actividad. A unos y a otros, sin distinción de banderas y menos aún con condicionamientos, les dijimos “las cosas como son” y podemos concluir que no les gusta mucho. Les incomoda porque los expone sobre sus desconocimientos.  

Lo hicimos hasta en nuestro discurso oficial de la 74º Exposición con las primeras palabras cargadas de empuje de nuestro Ateneo Juvenil y su fortaleza de espíritu por ver una Argentina en la que puedan proyectarse sin repetir los reclamos que nosotros llevamos hace décadas, cuando teníamos su misma edad. Y proseguimos luego hablando sin pelos en la lengua, menos aún con la especulación del momento, repetimos nuestros reclamos a todos los niveles de Gobierno y recordamos, incluso, el trabajo sobre los peligros de las reglamentaciones de una Ley de Bosques que no hizo otra cosa que provocar más desgracias con los incendios. Tampoco nos callamos y menos nos ubicamos como meros comentaristas de las propuestas de campañas de todas las agrupaciones, sino que por el contrario, formalizamos nuestra posición y nos dispusimos más allá del cruce epistolar, decididos a estar dónde hay que estar si se trata de nuestro futuro.        

Por supuesto que se llevan un párrafo aparte las cosas que sucedieron con el devenir de los resultados electorales. Una vez más, acostumbrados pero nada cómodos, vimos la misma película de siempre. La hipocresía develada se hizo presente de inmediato, más aún en tiempos de la tecnología viral, exponiendo a políticos que pretenden defender disputas territoriales con argumentaciones cargadas de ignorancia, nefastas calificaciones de gestión con administraciones ineficientes e impunidad con voracidad de poder.  

Creemos con esperanza que ya muchos conciudadanos de los más diversos sectores, cual sea su posición económica, su nivel de estudios y su compromiso social, no soportan ver una fábrica que se inaugura por un día, un producto que se exporta para la foto, una autopista de cinco quilómetros, una declaración de interés por gusto personal, una obra pública que es de mampostería, un proyecto de ley que se ría de las necesidades reales que demanda la sociedad y gastar del ingreso de nuestros impuestos como si fueran cortes medievales en un país con ausencias de seguridad, salud, educación, desarrollo, justicia y, como si fuera poco, cerrado al mundo.  

Un botón de muestra a la innumerable lista mencionada en el párrafo anterior, es cuando se “tiran” en campaña esos espejitos de colores que son las promesas de grandes inversiones. En estos días se habló de millones de dólares y unos centenares de puestos de trabajo en “hidrogeno verde”. Avísenles a los funcionarios del anuncio y a los de sus comunas, pueblos y ciudades, que tal vez unos pocos departamentos de algunas provincias de nuestro país triplican esa inversión un año tras otro y dan trabajo de manera territorial con arraigo a muchos miles que lo quieren seguir haciendo.  

Ojalá vengan esas inversiones, pero les pedimos que antes se preocupen por quienes hacemos. Ciudadanos que no dependemos de los anuncios para trabajar todos los días y cumplir con los valores republicanos, que nos darían más solidez que los brillos de esos reflejos que dan los flashes de campaña. 

Mientras tanto, no dejemos de reflexionar y sentirnos con la tranquilidad de entender, más que nunca hoy, que quienes tienen que responder por sus actos y resolver nuestros reclamos son nuestros representantes; para ello están allí. Paradójicamente sus actos vienen demostrando que si dijeran las cosas como son, solo serían actores de una serie de poder y corrupción de varios episodios a lo largo de muchos años. La única diferencia con la pantalla es que puede cambiar lo que a Usted no le gusta con el control remoto; en la vida real tiene la oportunidad en menos ocasiones.  

Por ello, como siempre invitamos a participar en las instituciones, para el caso de los momentos que nos convocan, no desaprovechemos ninguna oportunidad de expresarnos cívicamente.    

Los saludo con afecto, 

Pablo Martínez, presidente de SRJM.