NO TENEMOS MIEDO SI DE NUESTRA LIBERTAD SE TRATA  

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Otra vez tenemos que pararnos en un lugar incómodo. Como entidad de un sector, que no se entrega a designios apocalípticos cargados de mentiras como estrategia ideologizante, nos encontramos con una nueva declaración que nos hace correr frío por la espalda. 

Ayer, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, resaltó que el Consejo Económico y Social trabaja en un “acuerdo sobre el uso de las redes sociales” que buscará promover un “pacto para que se deje de intoxicar el espíritu de nuestra democracia”.  

Queremos decir que potenciar la democracia es apegarnos a la Constitución. Eso garantiza la pluralidad para todos y con ella, respetando derechos y deberes, expresarnos libremente como ciudadanos civilizados.  

Es esta misma gente, que no deja de sorprendernos con sus recientes declaraciones de “pacto y regulación”, la que pertenece a un espacio que tiene experiencia en discursos y acciones generadoras de odio, hoy y hace varias décadas atrás. Poniendo a cualquier persona que opine distinto a sus “objetivos totalitaristas” como enemigos de clases, ideales y valores; desdibujando el esfuerzo, los méritos, el sacrificio y consecuentemente las libertades.  

No creemos en la posibilidad de que hubiera amplias o difusas interpretaciones de esas palabras, porque no lo dice un filósofo, un investigador o un pensador reconocido socialmente; lo dicen funcionarios públicos destinados por la máxima autoridad en ministerios políticos, espacios ejecutivos con poder de decisión. ¿De verdad creerán que la ciudadanía los respetaría ante una decisión como ésa? Más allá de que, como es costumbre en la técnica maquiavélica de prueba y error para con las masas, un rato después de la insolencia viene la desmentida, pero “siempre algo queda”.  

Eso que sentimos como manoteo de derechos, es lo mismo que sucede con el fruto de trabajo de miles de argentinos todos los días. Desde el campo somos sólo uno de los ejemplos con nuestra actividad y lo vivimos cotidianamente. Pero en este caso se escala la violencia para con toda la sociedad. 

Por eso debemos estar siempre atentos y alertas tras nuestros derechos, sin tener miedo a exigir que el primer “bien común” sea la libertad. En esto también podemos trazar un paralelismo, en términos de producción agropecuaria, con nuestro reclamo por “dejarnos hacer”, que desde hace décadas es perseguido mediante controles, cupos, frenos al progreso y cambio de reglas, que nada suman y sólo recortan libertades.   

Volviendo a la locura de la declaración que motivó estas líneas, no nos dejemos engañar, menos en un tema que todos nos hemos sentido atacados. No nos quedemos quietos y expresemos nuestro rechazo al retroceso; seguramente no es la última barbaridad que se les ocurra…