QUE NO SEA TARDE: NUEVA EDITORIAL DE LA SRJM

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Cuando se publique esta editorial, estaremos a días de nuestros 75º aniversario. 75 años transitados por productores del norte cordobés y la región, que siempre bregaron por más trabajo, el mejoramiento de nuestras producciones y el desarrollo de nuestras comunidades de manera genuina y, por sobre todo, con gran arraigo. 

En este último tiempo, también hemos venido atendiendo una serie de demandas, que nos involucran más allá de la ruralidad y que tienen que ver con la comunidad a la que pertenecemos. Tales reclamos están ligados a cuestiones básicas y constitutivas de nuestra Nación, que creíamos resueltas y han devenido en franco deterioro hasta nuestros días. 

Es lamentable tener que explayarnos en esto, en un mes de celebraciones y a sólo semanas de nuestra septuagésima cuarta Exposición Rural, motivo de gran orgullo y ejemplo de hacer continuo. Pero vemos con gran pena este momento, al que se suman los coletazos de una pandemia que azotó a todo el mundo por igual, pero sin duda no será lo mismo para muchos que se vieron afectados directamente en sus trabajos, ocupaciones y oportunidades. 

Esa angustia que nos invade y que no implica en absoluto bajar los brazos, se debe a la escasa representatividad de nuestros funcionarios públicos. No representan los reclamos del conjunto o, si lo hicieran en alguna medida, es a costa de quienes más esfuerzo hacen día a día. ¿Por qué todo sigue recayendo en quienes todavía tenemos el coraje de transformar nuestros recursos pensando en el mañana? 

El agregar valor es el eje de muchas entidades como la nuestra, en diversos ámbitos de la sociedad. El hacer foco en resolver las falencias de hoy a partir de disposiciones y gestiones, que generen más trabajo y mayores oportunidades para un futuro sólido. 

Atender lo inmediato y no solucionarlo implica que la carencia sea la madre de las discordias. El Gobierno sigue negando la virtud de la voluntad, la responsabilidad, el esfuerzo y el mérito como ejes de una sociedad próspera. Coincidentemente, los valores que nombro forman parte de la cultura del trabajo, no del asistencialismo colonizador. 

Por todo ello, ¿cómo no vamos a volver a reclamar por la defensa de la propiedad privada, motor de la inversión genuina y generadora de riqueza, que se derrama hacia todo el entorno donde sucede? El intervencionismo es una clara limitante para el comercio y las libertades individuales, destructor de toda idea de desarrollo colectivo y personal para con cualquier miembro de una sociedad justa.    

Nos queda claro que hemos conseguido mucho en estos años de función gremial como entidad y que falta otro tanto. Nos alegra sabernos vinculados más que nunca con las comunidades en las que habitamos, con las que compartimos los mismos problemas y donde festejamos los mismos logros.  

Pero hay un sector que ha crecido más a costa del esfuerzo ajeno. Por más que sus discursos traigan palabras hipnotizadoras, para la dirigencia política es más importante la próxima candidatura que la función con la que nos convencieron a votarlos. Pareciera ser que son más importantes los cargos a sumar que el resultado de la función para la que fueron elegidos. En definitiva, es más importante seguir estando que las consecuencias que los lleva a la próxima silla. 

Ellos lo saben perfectamente porque estudian, proyectan y ejecutan en pos de seguir obteniendo poder. Sin importar el color, ni su línea de pensamiento, como si fuera un juego de roles, en el tablero de una partida de “cómo y a costa de lo que sea”. Siendo la manera instalada y sostenida para maquillar el precio que paga el conjunto en la ineficiencia de sus representantes. Una caja de momento donde echar mano para que por generaciones sean los mismos, por el voto y por las nulas oportunidades que les dan a nuevos actores, que deberían ser el motor del cambio de la dirigencia evolucionada de la política para gobernar y no un seguro por seguir a costa de la ineficiencia más extensa que pueda ver un país en años.  

Gobiernen para nuestra República, no para sus carreras. Dejen de atentar contra nosotros, nuestra prosperidad y todo aquel que quiera hacer próspero el suelo argentino. ¡Que no sea tarde! 

Los saludo con afecto, 

Pablo Martínez, presidente de SRJM