Durante la campaña 2025/2026 los monitoreos realizados por el Ing. Agr. Diego Cordes de INTA Jesús María evidenciaron un marcado crecimiento de la población de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) Las capturas registraron un incremento aproximado del 3.200% respecto a las registradas al finalizar la campaña 2024/2025, lo que confirma que el insecto volvió a aumentar su presencia en el centro-norte de Córdoba.
Sin embargo, un mayor número de chicharritas no implica necesariamente que vuelva a repetirse una epidemia como la ocurrida en la campaña 2023/2024. El desarrollo de la enfermedad del achaparramiento del maíz depende de la interacción de varios factores: la cantidad de insectos presentes, el porcentaje de individuos infectivos, las condiciones ambientales, la presencia de maíz voluntario («guacho») durante el invierno y las prácticas de manejo implementadas por los productores.
Actualmente todavía resta transcurrir el mes de agosto, período clave para la supervivencia invernal de Dalbulus maidis. Por este motivo, aún no es posible anticipar con certeza cuál será el nivel de riesgo para la campaña 2026/2027. Los monitoreos que se realicen durante los próximos meses serán fundamentales para evaluar la evolución de la población del vector antes del inicio de las siembras.
Además, existen prácticas de manejo que permiten disminuir significativamente el riesgo de infección del cultivo. Entre las más importantes se destacan:
- Eliminar completamente las plantas voluntarias o «maíz guacho».
- Respetar el vacío sanitario para interrumpir el ciclo del insecto.
- Evitar, en lo posible, las siembras muy escalonadas que mantienen hospedantes durante períodos prolongados.
- Seleccionar híbridos con mejor comportamiento frente al achaparramiento.
- Monitorear el cultivo desde la emergencia para detectar tempranamente la presencia del vector y definir oportunamente las medidas de manejo.
En síntesis, la población de Dalbulus maidis observada al finalizar la campaña 2025/2026 es considerablemente superior a la registrada un año atrás y constituye un llamado de atención para la próxima campaña. La evolución de las condiciones climáticas durante el resto del invierno y, principalmente, la implementación de un manejo integrado por parte de los productores serán determinantes para reducir el riesgo de pérdidas por el achaparramiento.
Así mismo la agencia de extensión experimental de INTA Jesús María refuerza no solamente el monitoreo y las recomendaciones sino también su presencia territorial a través de socios estratégicos como es la Cooperativa Agropecuaria de Máximo Paz en Cañada de Luque quienes vigilan de cerca no solamente la evolución de la población sino también la presencia de cualquier anomalía en los cultivos y colaboran como socio territoriales en la red de datos provistos por el staff técnico que a su vez coordina su trabajo con los ingenieros agrónomos y productores de la región.
Y cuando existan evidencias claras, estar alertas y no solamente identificar el vector sino también mandar a analizar los mismos para informar y difundir en el caso de que estos estuvieran infectados para que puedan transmitir la enfermedad. Creemos que será imprescindible el trabajo multisectorial para sostener las distintas siembras de manera coordinadas y en vigilancia activa.
📲 Por consultas y más información sobre el tema:
Ing. Agr. Diego Cordes 351-7595098
Ing. Agr. Daniel Chincuini 3460-691584























