Profesor José Ángel Giraudo (*) y Profesor Enrique Bérgamo (**)
Las principales enfermedades venéreas que afectan a los rodeos de cría de la región son la Trichomoniasis y la Campylobacteriosis.
Ambas enfermedades producen principalmente infertilidad temporaria por la muerte embrionaria que producen, que se traducen en una reducción de 15-30% de la preñez, mayor porcentaje de terneros cola (más livianos) y los mayores costos por reposición de toros y hembras.
En las principales regiones de cría del país estas enfermedades afectan a un 5-12% de los rodeos, variando según la enfermedad y la asistencia técnica.
La transmisión de las enfermedades venéreas tiene al toro, durante el servicio, como el principal responsable. También pueden transmitirse por la inseminación artificial cuando se utiliza un semen contaminado.
Todos los reproductores, machos y hembras, pueden contagiarse con alguna enfermedad venérea, aunque los animales que ya cursaron alguna de estas enfermedades adquieren cierta resistencia, igual pueden reinfectarse.
Estas enfermedades se mantienen en el rodeo por los toros que en su mayoría son portadores de por vida y por las hembras que pueden mantener la infección y trasmitirla a los toros por varios meses.
Las hembras al contraer una infección, producen una endometritis (inflamación del útero) que lleva a la muerte del embrión y su reabsorción entre los 21 y los 45 días posteriores. Ocasionalmente en lugar de esta muerte embrionaria, la gestación puede continuar y llevar a un aborto. Después de estas pérdidas las hembras pueden cursar una infertilidad transitoria de 20 a 40 días o permanente.
Cabe destacar que los toros al contraer la infección no presentan ningún síntoma.
Figura 1: imagen con aumento de una Trichomona fetus
Los principales síntomas de rodeo que pueden observarse fácilmente son la presencia de muchas vacas alzadas mucho tiempo después del ingreso de los toros al servicio, presencia de hembras con ancas lastimadas; al tacto o ecografía ya se notan bajos índices de preñez, poca cabeza y mucha cola y pueden observarse algunos pocos abortos chicos.
Otros problemas que se puedan confundir con enfermedades venéreas es un bajo porcentaje de toros, mala condición corporal de la vacas y toros, presencia de algunos hongos en el alimento.

El diagnóstico de las enfermedades venéreas se puede realizar en toros, fetos y/o placenta o fluidos fetales, vacas repetidoras y en vacas vacías.
La revisación de los toros anualmente debe ser una rutina.
Se debe considerar que además de estudiar la presencia de enfermedades (principalmente venéreas y brucelosis), es una oportunidad para observar la condición corporal, patologías de miembros, de cabeza, de ojos y de prepucio.
La incorporación de tecnología en el diagnóstico de enfermedades de los últimos años también ha facilitado la toma de muestras. Hoy de rutina, los veterinarios deben colectar sangre y un solo raspado prepucial para mandar al laboratorio, además de la observación y registro de todas las patologías indicadas anteriormente.
El número de muestreos para venéreas en los toros, varía según los índices reproductivos de rodeo en ciclos anteriores, antecedentes de estas enfermedades en el rodeo y el riesgo de su introducción al rodeo (incorporación de reproductores, vecinos con hacienda riesgosa). En rodeos donde los índices son adecuados y que no tiene antecedentes y poco riesgo de introducción, con un solo estudio donde todos los toros resultaron negativos es suficiente. Ahora bien, uno o más toros resulta positivo a alguna de las enfermedades, es necesario muestrear tantas veces como sea necesario hasta que resulten todos los toros negativos a dos muestreos consecutivos, con un intervalo de 14 -21 días. A esto se lo considera rodeo seguro.
Al introducir un toro al rodeo, de cualquier cabaña o campo y edad, se debería obtener al menos dos muestreos consecutivos negativos con intervalos de 14-21 días.

Para iniciar la revisación de los toros, se recomienda hacerlo de 3 a 5 meses antes de introducirlos al rodeo. Si el manejo es de servicio continuo, la revisación puede realizarse en cualquier momento con un reposo sexual mínimo de 15 días, preferentemente en invierno.
Con los toros positivos a Trichomona o Campylobacter, es recomendable eliminarlos con destino faena. En casos excepcionales (calidad genética, imposibilidad de comprar reemplazos) podría intentarse un tratamiento que debe aplicar el veterinario.
Si bien existen vacunas para ambas enfermedades, la eficacia es pobre. En determinadas condiciones pueden ser útiles implementar un plan de vacunación que queda a criterio del veterinario asesor.
(*) Director del Laboratorio de Salud Animal (LASA). Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Río Cuarto
www/lasariocuarto.com.ar. laboratoriodesaludanimal@gmail.com. Tel.+54 9 0358-490356
(**) Profesor Asociado del Departamento de Patología Animal de la FAV, Universidad Nacional de Río Cuarto
























